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Cuaderno de campo15 entradas
Técnicas de campo
Las escribo en el orden en que las uso, no por dificultad. Cada una lleva los errores que cometí antes de dar con ella.
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Elegir dónde plantar la tienda
Busco un desnivel o una fila de árboles que corte el viento, aunque eso suponga andar diez minutos más. En campo abierto, directamente no acampo.
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Orientar la puerta de la tienda
La dejé una vez mirando a la boca del valle y acabé con arena dentro y dos piquetas fuera. Ahora la parte trasera mira al viento.
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Vestirse por capas para dormir
Ropa interior seca, un forro fino y el gorro puesto valen más que meterse en el saco con la ropa del día encima del sudor.
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Calentar el saco antes de meterse
Lo saco de la compresión en cuanto termino de cenar para que esponje. En enero le añado una cantimplora de agua templada a los pies.
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Cocinar con viento
Un resguardo de piedras, la cacerola a sotavento y la tapa siempre puesta. Con rachas fuertes ni lo intento: gas y viento no se llevan bien.
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Calcular el gas que llevo
Cuento hervores, no días. Un cartucho me da unos ocho litros de agua hervida y a partir de ahí hago la cuenta de la salida.
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Encender fuego con madera húmeda
Busco ramas secas en el árbol, no en el suelo, y parto para sacar el interior. Si no sale a la tercera, lo dejo y paso al hornillo.
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Apagar el fuego del todo
Agua, remover, más agua y comprobar con el dorso de la mano. El rescoldo aguanta horas entre las piedras sin verse, y esa es la trampa.
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Situarse con mapa y brújula
Dos puntos de referencia y una línea: así sé dónde estoy sin depender del móvil, que con el frío se apaga cuando más lo necesito.
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Medir distancias a pasos
Cuento pasos dobles: unos 66 cada 100 metros en llano, menos cuando subo o voy cargado. Un cálculo basto que me ha sacado de varios apuros.
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Leer el cielo de la meseta
Cirros altos y halo alrededor del sol por la mañana: cambio de tiempo en unas horas. Nubes que crecen a media mañana: tormenta para la tarde.
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Prever la bajada de temperatura
En agosto, 32 °C a mediodía y 8 °C de madrugada en el páramo. Elijo la ropa de abrigo mirando la mínima, nunca la máxima del parte.
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Repartir el peso en la mochila
Lo pesado pegado a la espalda y a la altura de los omóplatos, el saco abajo y el agua en dos bidones para no caminar torcido.
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Impermeabilizar el equipo por dentro
Bolsas individuales para la ropa y el saco, y nada de fiarse del cubremochilas con viento de costado. Lo que se moja, se moja desde fuera.
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Guardar la mochila en orden de uso
Lo del día va arriba, lo de dormir abajo y el chubasquero siempre en el mismo bolsillo. Guardar por huecos es guardar dos veces.














