Inicio › Técnicas de campo › Cocina de campamento › Calcular el gas que llevo
TécnicaCocina de campamento
Calcular el gas que llevo
Yo no cuento días de salida, cuento hervores. Un día puede ser solo una cena y un café, y otro puede ser desayuno, comida, cena y agua para el termo, y el gas no es el mismo. Así que hice la cuenta por litros de agua hervida: con un cartucho de los que uso me salen unos ocho litros, tirando corto, y a partir de ahí multiplico. La cuenta la hago en casa, en la mesa de la cocina, antes de meter nada en la mochila.
Lo esencial
- Cuento litros de agua hervida, no días. Un día son dos o tres hervores y cada uno gasta lo suyo.
- Con un cartucho de los míos salen unos ocho litros hervidos, con resguardo y tapa. Sin nada de eso, bastantes menos.
- El frío y el viento gastan gas aunque cocine lo mismo. En enero echo la cuenta con un margen de un tercio más.
- Siempre llevo un cartucho de repuesto a medio usar. No es peso muerto: me ha salvado dos desayunos.
Paso a paso
Cuento hervores, no días
Cada cena en la tienda es un litro de agua hervida, más o menos: medio para la pasta o el arroz y medio para el café y para lavar los cacharros. Un desayuno es medio litro si solo hay café, y un litro si añado algo que cueza. Si como caliente al mediodía, otro litro. Con eso saco el total de la salida en litros y no en días, que es lo que me vale.
El error que tenía antes era el contrario: contaba días y siempre me quedaba corto. Cuatro días, dos cartuchos, y al tercer desayuno con la llama baja. Desde que cuento litros, el resultado es otro. Un fin de semana de dos noches, con cena el viernes, desayuno y cena el sábado y café el domingo, se me va en unos cinco litros y medio. Añado el agua del café de después de cenar y llego a seis.
También cuento aparte el agua que no hierve: si solo voy a templar, no lo apunto, porque el gasto es mínimo.
Cuánto me da un cartucho, medido en casa
El dato de los ocho litros no me lo ha dado nadie: lo he medido. Un cartucho de los que uso pesa unos 230 gramos. Lo peso en la báscula de la cocina antes de salir y otra vez al volver, con el mismo hornillo y la misma cacerola de un litro, y apunto la diferencia. Hervir un litro con resguardo y tapa me sale por unos veinticinco o treinta gramos de gas, según el día.
Eso me da los ocho litros por cartucho con un poco de margen. Si el día es de viento y tengo que levantar el resguardo, se me va a treinta y cinco gramos y bajo a siete litros. Si estoy en verano y el agua entra templada del día, ando por los veinticinco. La cifra nunca es exacta, y por eso redondeo hacia abajo.
En la mesa de la cocina del piso, con el saco y la mochila volcados en el suelo, es donde hago esta cuenta. Sin banco de trabajo ni nada, un cuaderno y la báscula.
Lo que gasta de más: el frío, el viento y la tapa
Hay tres cosas que me suben el consumo y las tres son de fuera, no del hornillo. La primera es el frío: con el cartucho a cero grados la llama sale más baja y el mismo litro tarda más, así que se va más gas. La segunda es el viento, que se lleva la llama de lado y me obliga a cocinar más rato. La tercera es la tapa: cocinar destapado es la forma más tonta de gastar el doble.
Con las tres en contra, un litro se me puede poner en cuarenta gramos, y entonces el cartucho me da seis litros y no ocho. En enero, con noches secas y cortantes, hago la cuenta con ese escenario, no con el bueno. Prefiero volver a casa con gas de sobra que pasar la última mañana comiendo pan frío.
Lo que no hago es calentar la tienda con el hornillo. Además de que no sirve, es lo más peligroso que se puede hacer con gas dentro de una lona. Ni se me pasa por la cabeza.
La cuenta de una salida de dos noches
Pongo el ejemplo que más repito. Salgo el viernes por la tarde, monto de noche y ceno: un litro. Sábado, café y algo caliente: medio litro. Comida del sábado, si estoy plantado y no andando: un litro. Cena del sábado: un litro. Café del domingo: medio litro. Total, cuatro litros. Con el margen de invierno, seis.
Un cartucho me da ocho, así que en teoría voy sobrado con uno. Y sin embargo llevo dos: el que va puesto en el hornillo y otro de repuesto, que suele estar a medio usar de la salida anterior. No lo hago por miedo; lo hago porque dos veces me quedé sin gas por una fuga en la rosca que no vi al montar, y las dos veces el repuesto me sacó del apuro.
El repuesto va en el fondo de la mochila, en su sitio, separado de la ropa y de la navaja. Un cartucho golpeado o con la rosca forzada no lo uso, aunque quede gas dentro.
Guardar el gas y qué hago si huelo
En casa los cartuchos viven en una caja, en el armario del pasillo, lejos del radiador y de la cocina. No los dejo en el coche en verano, porque el calor de un vehículo cerrado no le hace ningún bien a la junta ni al gas. Cuando salgo, viajan en la mochila con la rosca tapada y sin nada encima que los golpee.
Al montar el hornillo, siempre el mismo orden: miro que la junta esté entera, enrosco a mano sin forzar y abro poco. Si al abrir huelo gas, cierro la llave, me aparto y no lo toco más. No aprieto más, no pruebo a cambiar la junta, y desde luego no acerco nada que haga chispa. En casa, con luz y sin prisa, lo decide quien sepa del tema. En este punto dejo de improvisar.
Un cartucho que ha estado mucho tiempo a medias y con la junta reseca lo retiro y no lo llevo de repuesto. Vale menos que el disgusto.
Errores que he cometido
- Contaba días y no hervores, y me quedaba corto. Dos veces me quedé sin gas en el desayuno del segundo día. Ahora calculo por litros y llevo un cartucho de repuesto.
- Dejé el cartucho puesto en el hornillo toda la noche, fuera, con la escarcha. Por la mañana la llama salía baja y tardé el doble. Ahora duerme dentro del macuto hasta el último momento.
- Cocí destapado por ahorrar tiempo y el litro se me fue en gas. Ahora tapo desde el principio y no destapo para mirar.
- Apreté la rosca con fuerza al notar que salía poca llama, y no mejoró nada; lo que había era frío. Ahora enrosco a mano y, si noto olor, cierro y me aparto.
- Guardé un cartucho en el coche un verano, dentro del maletero al sol. Al sacarlo la junta estaba marcada y no lo usé. Ahora viajan en la mochila y se quedan en casa en su caja.