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Mochila y carga

Repartir el peso, qué va arriba y qué va abajo, y cuántos kilos he dejado de llevar encima después de arrastrarlos durante años.

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Repartir el peso, qué va arriba y qué va abajo, y cuántos kilos he dejado de llevar encima después de arrastrarlos durante años. La mochila es la pieza de equipo que más he cambiado, y casi siempre quitando cosas en lugar de añadiéndolas. Empecé cargando veintidós kilos para una noche y ahora cargo nueve para el mismo plan, sin echar nada de menos y durmiendo mejor.

La regla del reparto tiene una lógica sencilla: lo pesado va pegado a la espalda y a la altura de la cintura, no arriba ni abajo. Arriba se lleva lo ligero y de uso frecuente, porque subir el centro de gravedad hace que la mochila te mueva a ti. Abajo se lleva lo que casi no se toca: el saco, la ropa de recambio, la tienda si va fuera. Y en los laterales solo lo que hay que sacar en marcha: agua y algo de comer. Si la mochila te tira hacia atrás y tienes que inclinarte para compensar, el reparto está mal, aunque el peso total sea correcto.

La cintura es la que carga, no los hombros. Los hombros sirven para mantener la mochila pegada al cuerpo; el peso tiene que descansar sobre las caderas, y eso se consigue cargando el cinturón de verdad, apretado y colocado sobre el hueso de la cadera. Las correas de los hombros se aprietan después y no son las que sujetan. Cuando alguien se queja de que le duelen los hombros a los dos kilómetros, casi nunca es por el peso sino por el cinturón flojo.

En este apartado escribo mi lista real de lo que llevo, separando lo que va en la mochila de lo que va puesto, y explico qué he eliminado con los años y por qué: la ropa de repuesto de más, la mochila grande para salidas de una noche, el hornillo pesado, la linterna de mano que sustituí por una frontal. También cuento cómo pesé todo y me sorprendí: la mitad del peso que llevaba no era equipo de acampada sino "por si acaso", y ese "por si acaso" sumaba seis kilos. Reducir eso ha sido la mejora más grande que he hecho para caminar cómodo, y no ha costado dinero, al contrario.