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Saco y aislamiento
Del suelo al saco: por qué el frío te entra por debajo y cómo he aprendido a calcular la temperatura real de una noche en el páramo.
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Del suelo al saco: el frío te entra por debajo, casi nunca por arriba. Esa frase resume años de noches mal dormidas, porque durante mucho tiempo llevé sacos cada vez más gruesos y seguía teniendo frío, y el problema no estaba en el saco sino en lo que había entre mi cuerpo y la tierra. La conducción térmica del suelo es mucho mayor que la del aire, y una colchoneta insuficiente arruina el mejor saco del mercado.
La colchoneta no es un accesorio de comodidad, es la mitad del sistema. El valor que importa se llama aislamiento, no grosor ni precio, y hay que mirarlo en la etiqueta. Para una noche de agosto en la meseta, que puede bajar a ocho grados, necesito un aislamiento que aguante eso y algo más, porque el suelo está siempre más frío que el aire. Una colchoneta hinchable sin relleno aísla mal: es cómoda y el aire circula dentro y se enfría. Una de espuma cerrada aísla bien y ocupa más. Yo llevo una de espuma en invierno y una hinchable con relleno en verano.
El saco se elige por temperatura de confort, no por temperatura límite. La temperatura de confort es la que se puede dormir sin pasar frío con ropa normal; la de límite es la que aguanta un hombre adulto encogido y sin dormir. Casi todo el mundo compra mirando la segunda cifra, que es más bonita, y luego pasa frío. Yo compro por la primera y añado un forro de seda si voy a dormir en altura, porque el forro pesa doscientos gramos y sube el confort varios grados.
En este apartado escribo cómo calculo la temperatura real de una noche en el páramo antes de acostarme: temperatura del parte, corrección por suelo, corrección por humedad y corrección por viento. También hablo de la humedad, que es el enemigo que menos se nombra: un saco mojado pierde casi todo su aislamiento, y en la meseta el sereno de la madrugada moja la bolsa exterior aunque no llueva. Explico cómo ventilo el saco durante el día, cómo lo guardo y cómo lo lavo sin destruirlo, porque un saco de plumas mal lavado se convierte en un saco de plumas sin plumas.
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Saco y aislamiento
Saco con confort de -5 °C
La cifra que viene en la etiqueta no es la temperatura a la que tú duermes. Lo que noto yo en el páramo con 8 °C y viento del norte.
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Saco y aislamiento
Esterilla autohinchable de ocho años
Se me quedó medio deshinchada una noche de enero y el suelo me despertó a las tres. Desde entonces la hincho en dos tandas.
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Saco y aislamiento
Vestirse por capas para dormir
Ropa interior seca, un forro fino y el gorro puesto valen más que meterse en el saco con la ropa del día encima del sudor.
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Saco y aislamiento
Calentar el saco antes de meterse
Lo saco de la compresión en cuanto termino de cenar para que esponje. En enero le añado una cantimplora de agua templada a los pies.



