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TécnicaSaco y aislamiento
Vestirse por capas para dormir
Durante años dormí con la ropa del día puesta. Llegaba a la tienda con la camiseta sudada del camino, cenaba y me metía en el saco tal cual, pensando que el saco haría el trabajo. Lo que hacía era aplastar el relleno y quedarse con la humedad dentro. Ahora me cambio entero antes de acostarme, aunque haga frío al desnudarme, y desde entonces duermo bastante mejor con el mismo saco de -5 °C.
Lo esencial
- Nada de entrar en el saco con la ropa del día: una camiseta sudada aplasta el relleno y se queda húmeda toda la noche.
- La capa de dentro es fina y seca: manga larga, calzoncillo largo y unos calcetines que solo uses para dormir.
- El gorro de lana y algo en el cuello valen más que un jersey grueso dentro del saco.
- Si la mínima baja de 4 °C añado un forro fino; por encima de eso, con lo de dentro voy sobrado.
Paso a paso
La ropa del día no entra en el saco
El sudor es el enemigo. Yo llego a la tienda con la camiseta empapada de la espalda y de los sobacos, sobre todo en verano, cuando a mediodía se pasa de los 30 °C y con la mochila acabas chorreando. Si me meto con esa camiseta dentro del saco, la humedad se queda ahí, porque el saco no la expulsa bien y menos con el cuerpo encima.
La humedad hace dos cosas malas. La primera es que la tela mojada conduce el calor mucho mejor que el aire seco, así que el frío llega antes. La segunda es que un saco con humedad dentro pierde volumen y el relleno deja de esponjar bien. Al final acabas con menos aislamiento y más frío, que es justo lo contrario de lo que buscabas.
Por eso, nada más montar la tienda, en cuanto dejo el saco extendido, me cambio. La ropa del día la doblo y la dejo a los pies del saco, fuera, o dentro de la mochila si el suelo está húmedo. Al día siguiente me la pongo otra vez para andar; el sudor se ha ido durante la noche.
La capa de dentro: fina y seca
La ropa que llevo para dormir es la misma desde hace tres temporadas, y no es nada especial. Una camiseta de manga larga de algodón fino, un calzoncillo largo y unos calcetines gruesos que solo uso para dormir. La camiseta y los calcetines van siempre en la bolsa de compresión pequeña, dentro de la mochila, y no se tocan hasta la noche. Así están secos y no huelen a la ropa del día anterior.
Lo de los calcetines parece una tontería y no lo es. Si duermo con los mismos calcetines con los que he andado, están húmedos por dentro aunque parezca que no, y los pies se me quedan fríos hacia las cuatro de la mañana. Con calcetines limpios y gruesos aguanto bien toda la noche. Un par de calcetines de dormir ocupa menos que un puño y me ha ahorrado más noches que ninguna otra cosa.
El calzoncillo largo lo añadí después, cuando comprobé que el frío me entraba por las piernas antes que por el pecho. No es elegante, y para entrar y salir de la tienda por la noche es un incordio, pero duermo entero de una tirada.
El gorro y el cuello valen más que un jersey
Si tengo que elegir una sola prenda para dormir, elijo el gorro. La cabeza es por donde se me va más calor, y con el gorro puesto dentro del saco puedo dormir bien con una mínima más baja sin tocar el saco. Es un gorro de lana normal, de los de siempre, y lo llevo también en agosto: con 8 °C de madrugada en la meseta, con aire, se agradece.
Lo pongo dentro del saco, no fuera, y ajusto la capucha por encima sin taparme la boca del todo. Si me tapo la boca, el aire que respiro calienta y humedece la zona de la cara, y a la mañana siguiente tengo la capucha mojada y fría. Eso también lo aprendí a base de noches regulares.
Para el cuello llevo un tubo de tela fina. Puesto alrededor del cuello y subido hasta la nariz, corta las corrientes que entran por el hueco del saco. Son unos cincuenta gramos en total entre gorro y tubo, y cambian la noche entera más que cualquier prenda gruesa.
Cuándo añado la capa de fuera y cuándo no
Encima de la ropa de dentro casi nunca me pongo nada más. Si la mínima que he mirado en el parte va por debajo de 4 °C, añado un forro fino de manga larga, de los ligeros, y ya está. Si voy por encima de esa cifra, no añado nada, porque con el forro me despierto sudando a media noche y luego paso más frío al enfriarme.
El error que cometí durante dos inviernos fue meterme con un jersey grueso. Lo que hace un jersey grueso dentro del saco es comprimir el relleno contra el cuerpo y dejarme menos aire alrededor; acabas con menos aislamiento que sin él. Dormía peor con jersey que sin jersey, y tardé en entenderlo porque parecía de sentido común lo contrario.
La regla que me funciona es entrar en el saco con un poco de fresco y no caliente. Si entro caliente, a la hora estoy sudando y luego paso frío. Si entro con un poco de fresco, el saco coge temperatura en veinte minutos y ya no la pierde.
Cómo me cambio sin pasar frío al llegar
El momento del cambio es lo peor, sobre todo en invierno, porque la ropa del día está sudada y el aire de fuera está cortante. Yo lo hago dentro de la tienda, con la puerta orientada de lado y medio cerrada, nunca al raso. Primero me quito la camiseta y me seco la espalda con la camiseta seca; luego el resto, y por último los calcetines, que son lo que más se nota si tardas.
Lo aprendí a hacer con la ropa preparada antes de empezar. Dejo la ropa de dormir sobre la esterilla, extendida y en orden, antes de quitarme nada. Si tengo que rebuscar en la mochila medio desnudo, con el aire entrando por la puerta abierta, el frío se me mete en el cuerpo y tardo una hora en entrar en calor.
Y los calcetines de andar, los meto con la camiseta del día a los pies del saco, no dentro del saco. Si los dejo dentro, se quedan húmedos y la humedad se queda conmigo toda la noche. Al volver a casa lo tiendo todo en el tendedero del salón, porque en el piso no tengo patio ni terraza.
Errores que he cometido
- Dormí dos inviernos con un jersey grueso dentro del saco para no pasar frío y dormía peor: el jersey comprimía el relleno. Ahora añado solo un forro fino por debajo de 4 °C.
- Me metí en el saco con la camiseta sudada del camino y desperté a media noche con frío y humedad. Ahora me cambio entero antes de acostarme, dentro de la tienda.
- Dormí con los mismos calcetines del día y acabé con los pies fríos a las cuatro de la mañana. Ahora llevo un par de calcetines limpios que solo uso para dormir.
- Me tapé la boca con la capucha y amanecí con la capucha mojada por dentro. Ahora ajusto el gorro y dejo la boca destapada.
- Entré en el saco caliente tras cenar y sudé a la hora, y luego pasé frío. Ahora entro con un poco de fresco y dejo que el saco coja la temperatura.