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Equipo que usoSaco y aislamiento

Esterilla autohinchable de ocho años

Una noche de enero se me quedó medio deshinchada y el suelo me despertó a las tres. Daba igual cómo me pusiera: el frío subía por la espalda desde las tablas y no había postura que lo tapara. Desde entonces la hincho en dos tandas y la apruebo con la mano antes de acostarme. Es la misma esterilla desde hace ocho años, con una válvula repasada y un parche en una esquina. Aquí va todo lo que he aprendido a base de dormir mal.

La noche de enero que me despertó el suelo

Llegué al sitio a las siete de la tarde, con frío y con prisa. Desenrollé la esterilla, abrí la válvula y la dejé ahí mientras montaba la tienda y cenaba. Cuando me metí en el saco parecía hinchada. A las tres de la mañana me despertó el suelo. Me había ido aplastando la espuma con el peso del cuerpo y, al llegar a un punto, la esterilla dejó de tener aire dentro y yo quedé apoyado directamente sobre la tierra.

Me pasé una hora cambiando de postura, dándole vueltas al saco, intentando recuperar un hueco mullido. No hubo manera. El frío no venía del aire de la tienda, venía de abajo, y yo no tenía nada que me separase del suelo.

Al día siguiente entendí lo que había pasado: la autohinchable coge sola la mayor parte del aire, pero no toda. Le falta un último empujón, y ese empujón hay que darlo a pulmón.

Por qué la hincho en dos tandas

Ahora la hincho en dos veces. Primero abro la válvula y la dejo sola mientras hago todo lo demás: montar la tienda, sacar el saco, preparar la cena. Eso son entre veinte y cuarenta minutos y en ese rato la espuma se llena sola casi entera. Es el paso que antes hacía y que está bien hecho.

La segunda tanda es la que me faltaba. Cuando ya he cenado y voy a acostarme, me siento encima o me arrodillo al lado y le meto aire a pulmón por la válvula hasta que está dura. No me fío de cómo se ve: se ve hinchada mucho antes de estarlo. Le doy aire hasta que la superficie ya no cede al apoyar la palma abierta.

Y lo repito justo antes de meterme en el saco, sobre todo si ha pasado un rato largo desde la última vez. Es un minuto y es lo que separa una noche buena de una a base de dar vueltas.

Cómo la apruebo con la mano

La prueba que uso es simple: pongo la palma abierta encima y aprieto con el peso del brazo. Si noto la tierra debajo, le falta aire; si noto una superficie mullida que empuja hacia arriba, está bien. No hace falta ningún aparato.

La hago en tres sitios: los hombros, la cadera y los pies. El punto que siempre falla es la cadera, porque es donde más peso llevo cuando me pongo de lado, y ahí es donde se me aplasta la espuma. Si ese punto está firme, los otros dos van bien.

También compruebo que la válvula quede cerrada del todo y que no esté pisándola. Una vez se me quedó medio abierta y a las dos horas la esterilla estaba otra vez blanda. Fue más rápido de lo que pensaba.

El aislamiento va antes que el saco

Cuando empecé, pensaba que el frío era cosa del saco y me gasté el dinero en el saco. Con los años he llegado a la conclusión contraria: si estás encima de algo que no aísla, no hay saco que compense. El saco retiene el calor que tú produces, pero el suelo te lo roba por abajo todo el rato.

Por eso, si tengo que elegir entre añadir una capa en el saco o mejorar lo que hay debajo, siempre mejoro lo de debajo. Un forro fino de espuma de 8 mm debajo de la autohinchable me ha salvado noches de otoño que con el saco solo no habría aguantado.

El orden en que yo lo monto es: suelo limpio y sin piedras, la autohinchable encima y, si hace falta, el forro fino debajo. Nada de poner cosas blandas encima, eso solo me hace resbalar.

Ocho años, una válvula y un parche

La esterilla lleva conmigo ocho años y ha pasado por todo. La válvula es lo que se ha estropeado primero: hace dos años la goma dejó de sellar bien y se deshinchaba sola durante la noche. La desmonté en casa, en la mesa de la cocina, la limpié y le puse una junta nueva. Desde entonces bien.

El parche es de una chispa de la hoguera que me cayó encima en 2021. Lo puse en casa con el kit que venía en la caja, y ha aguantado. Lo que aprendí es que ese tipo de agujero hay que localizarlo con la esterilla hinchada y sumergida en agua, no a ojo.

Dónde guardo: deshinchada, extendida debajo de la cama, no doblada en un armario. Doblar y comprimir la espuma durante meses es lo que la deja chata; la mía ha perdido grosor con los años, seguro, pero menos que si la hubiese tenido siempre apretada en el fondo de la mochila.

Lista de comprobación

  • Desenrolla la esterilla y abre la válvula nada más montar la tienda, para que coja aire sola.
  • Deja pasar veinte minutos mientras montas y ordenas el resto del equipo.
  • Antes de acostarte, mete aire a pulmón hasta que la superficie no ceda.
  • Aprueba con la palma abierta en la zona de los hombros, la cadera y los pies.
  • Comprueba que la válvula está bien cerrada y que no la estás pisando al entrar.
  • Si el suelo está frío de verdad, pon un forro fino de espuma debajo antes de extenderla.
  • Al levantarte, abre la válvula y deja que se vacíe sola; no la dobles con aire dentro.
  • En casa guárdala extendida y fuera de la bolsa de compresión.