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Equipo que usoFuego y seguridad
Pedernal y rascador
Me gusta sacar chispa. Lo digo así, sin adornos: paso un rato rascando la varilla con la tira de acero, sale una lluvia de chispas naranjas y muchas veces no prende nada. Un par de veces sí ha prendido y he encendido un fuego pequeño, pero no cuento con ello. Lo llevo por gusto y por practicar, no porque sea mi forma de cocinar. Para cenar va siempre el hornillo de gas, y esa norma no la he cambiado ni con el cielo despejado ni con la temperatura a favor. Aquí cuento con qué material seco funciona y por qué el hornillo no se queda en casa.
Qué hace esto y qué no hace
Un pedernal no enciende nada por sí solo. Lo que hace es lanzar chispas muy calientes y muy cortas de duración, y esas chispas tienen que caer sobre algo que arda con nada. Si caen sobre hierba verde, sobre tierra o sobre una piedra, se apagan y no pasa nada más. La diferencia entre sacar chispa y tener fuego está entera en lo que se llama la «yesca», no en la fuerza con la que rasques.
El gesto tampoco es pegar fuerte. Se apoya la tira de acero sobre la varilla, se sujeta todo cerca del suelo y se arrastra con presión y recorrido largo, como si quisieras llevarte una capa de la varilla. Rascando a golpecitos cortos sale una chispa suelta y no prende; arrastrando sale un chorro que cae junto y ahí sí hay algo que hacer.
Y hay que tener las manos libres y el sitio preparado antes de empezar. Nada de rascar y luego buscar la yesca con la otra mano.
Con qué material seco funciona
En la meseta, lo que mejor me ha ido es la pelusa de cardo borriquero ya seca del todo. Se coge la parte de arriba de la planta, se deshace con los dedos y queda una bola de hilo fino que arde con una chispa y dura lo justo para meterle algo más. También funcionan las hojas de pino muy secas de los pinares de la provincia, apretadas en un nido, y el serrín fino que queda cuando parto leña en casa, que llevo en una bolsita de tela.
He probado el interior de la corteza muerta de un chopo caído y arde bien, pero hay que sacarlo de la parte de dentro y deshacerlo hasta que quede como algodón. Lo que no funciona casi nunca es lo que está en el suelo: hojas mojadas, hierba tumbada, ramillas que parecen secas y por dentro están frías y húmedas. La primera norma es coger el material del árbol o de la planta en pie, nunca del suelo.
Preparo el nido antes de tocar la varilla. Si no tengo un puñado de yesca fina y otro montón de ramilla fina al lado, ni saco el pedernal.
Por qué casi nunca llega a prender
Entre la chispa y la llama hay un paso que se me cae la mayoría de las veces. La chispa prende en un hilo de la pelusa, se ve un punto naranja, y si no lo alimento con cuidado con más yesca fina mientras soplo, se apaga. Soplar de más lo apaga, soplar de menos también, y con viento la cuenta se vuelve imposible porque la chispa sale volando antes de caer.
La humedad del aire es la otra. En la meseta, en invierno el aire está seco y la cosa va mejor; en otoño, con las nieblas de por la mañana, la yesca que arde en casa no arde en el campo. Lo he comprobado con el mismo puñado de pelusa: en el salón prende a la segunda, y en un claro con niebla no prende ni a la décima.
Por eso no lo cuento como un método. Lo cuento como un rato entretenido que a veces sale bien. Cuando cuento las veces que he comido gracias a esto, me sobran dedos de una mano.
El hornillo va siempre en la mochila
Esta es la norma que no rompo: salgo con el hornillo y su cartucho aunque lleve el pedernal, aunque haga un día perfecto y aunque tenga la yesca ya preparada. El pedernal es un extra; la cena depende del gas. Así no me encuentro a las diez de la noche con la varilla en la mano, la yesca húmeda y el estómago vacío.
Lo que sí hago con el pedernal es practicar en el sitio, antes de cenar, cuando todavía hay luz. Saco chispa un rato, pruebo la yesca del lugar y luego guardo todo y enciendo el hornillo. Aprendo más así, con tiempo y sin necesidad, que intentándolo a oscuras cuando no me queda otra.
También lo llevo de repente como reserva del mechero. Si el mechero se moja o se queda sin piedra, la varilla sigue ahí. Eso sí: si el hornillo falla y solo tengo pedernal, ceno pan y fruta y me meto en el saco. No monto un fuego de emergencia si no tengo claro que puedo controlarlo.
Dónde saco chispa y dónde no lo intento
Antes de sacar nada, miro la normativa de la zona y el riesgo del día. En verano, con la hierba de la meseta seca y el aire soplando, no saco chispa ni para practicar. Tampoco en un rastrojo, ni junto a un camino con pasto seco a los lados, ni debajo de un pino con la hojarasca acumulada. Me da igual que una chispa sea pequeña: no voy a ser yo el que compruebe si prende.
Donde sí practico es en suelo despejado, de tierra o de piedra, sin vegetación seca alrededor en un par de metros, y con agua cerca o con la bota llena al lado. Saco chispa bajo, cerca del suelo, con la yesca sobre una piedra plana, no sobre la tierra, para que la chispa no se pierda y para no calentar el suelo.
Si algo prende más de lo que quiero, lo apago sin pensarlo y se acabó el rato. Y si tengo cualquier duda sobre si está permitido encender aquí, no enciendo. Aquí me detengo.
Lista de comprobación
- Mira la normativa de la zona y el riesgo de incendio antes de sacar el pedernal.
- Prepara el nido de yesca fina y el montón de ramilla antes de tocar la varilla.
- Coge el material seco de la planta o del árbol en pie, nunca del suelo.
- Busca suelo despejado, de tierra o piedra, con agua o tierra a mano para apagar.
- Apoya la yesca sobre una piedra plana y rasca con arrastre largo, no a golpecitos.
- Alimenta el punto naranja con más yesca fina soplando poco, sin pasarte.
- Guarda todo en cuanto tengas llama y enciende el hornillo para cenar.
- Si algo prende más de lo previsto, apágalo del todo antes de seguir.